Los petirrojos pueden ver literalmente campos magnéticos, pero solamente si su visión es aguda - no exactamente la ciencia del cohete: no exactamente la ciencia del cohete

by Alfonso Matthews May 27, 2017, 6:58

Algunas aves pueden sentir el campo magnético de la Tierra y orientarse con la facilidad de una aguja de la brújula. Esta habilidad es una bendición enorme para las aves migratorias, manteniendo los volantes frecuentes en las rectas y estrechas. Pero este sentido increíble está estrechamente ligado a una visión más mundana. Gracias a las moléculas especiales en sus retinas, los pájaros como los petirrojos europeos pueden literalmente ver campos magnéticos. Katrin Stapput, de la Universidad de Goethe, ha demostrado que esta capacidad de "magnetorecepción" depende de una imagen clara del ojo derecho . Si el ojo está cubierto por una gafa translúcida helada, las aves se desorientan; Si el ojo izquierdo está cubierto, pueden navegar muy bien. Así que la visión del petirrojo actúa como una puerta para su sentido magnético. La oscuridad (o incluso la oscuridad) mantiene la puerta cerrada, pero la luz la abre, permitiendo que la brújula interna funcione. El sentido magnético de las aves fue descubierto por primera vez en los petirrojos en 1968, y sus detalles se han desvanecido desde entonces. Años de cuidadosa investigación nos han dicho que la habilidad depende de la luz y particularmente del ojo derecho y de la mitad izquierda del cerebro. Los detalles aún no están muy claros, pero, por ahora, la explicación más probable implica una molécula llamada criptocromo. El criptocromo se encuentra en las células sensibles a la luz de la retina de un pájaro y los científicos piensan que afecta sólo a esas células. El resultado es que los campos magnéticos ponen un filtro de parches claros u oscuros sobre lo que normalmente ve un pájaro. Estos parches cambian a medida que el pájaro gira e inclina la cabeza, proporcionándolo con una brújula visual hecha de tonos contrastantes. Para probar los límites de esta habilidad, Stapput quería ver qué pasaría si borraba un Robin. Ella equipó a sus petirrojos con gafas algo poco favorecedoras, con la hoja clara en un lado y la hoja helada en el otro. Ambos permitieron el paso del 70% de luz, pero la hoja helada perjudicó la claridad de la imagen. Los petirrojos se mantuvieron en jaulas hasta que estuvieron listos para emigrar y soltar en jaulas en forma de embudo alineadas con líquido corrector. Cuando se orientaron y cambiaron de rumbo, crearon arañazos en las paredes de la jaula que le dijeron a Stapput en qué dirección se dirigían. Estos rasguños revelaron que con los dos ojos abiertos, los petirrojos volaban hacia el norte como lo harían normalmente en la naturaleza. Si su campo de visión izquierdo estaba helado, siguieron el mismo camino. Este experimento demuestra que la brújula interna no sólo depende de la luz - las aves también necesitan ver una imagen clara con sus ojos. Ojo derecho para encontrar la manera. Después de todo, su sentido magnético sólo les proporciona información que se encuentra encima de las imágenes que normalmente ven. Si esa imagen es borrosa, el sentido magnético es inútil. Para decirlo de otra manera, conducir con un excelente Satnav no le hará mucho bien si su parabrisas está cubierto de escarcha. El estudio de Stapput ciertamente proporciona un buen apoyo para la explicación del "par radical", pero no descarta una hipótesis alternativa. Algunas aves, como las palomas, tienen pequeños cristales de magnetita en sus picos. Este mineral magnético rico en hierro podría proporcionar pistas adicionales sobre los campos magnéticos circundantes, especialmente en la oscuridad. Referencia: Current Biology http://dx.doi.org/10.1016/ Imagen de Ernst Vikne y Grupo de Física Teórica y Computacional

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